La situación de orden público en Haití se ha deteriorado en los últimos meses, debido a la crisis política, social y económica que atraviesa el país caribeño. El asesinato del presidente Jovenel Moïse el pasado 7 de julio, y el posterior intento de golpe de Estado, han generado un vacío de poder y una escalada de violencia que amenaza la estabilidad de la nación.
Ante este panorama, Estados Unidos ha anunciado el envío de tropas a Haití, con el objetivo de brindar apoyo humanitario y de seguridad a las autoridades interinas. Según el portavoz del Pentágono, se trata de una misión limitada en el tiempo y en el alcance, que no implica una intervención militar directa. El contingente estadounidense estará compuesto por un numero sin confirmar de soldados, que se sumarán a los agentes del FBI y del Departamento de Seguridad Nacional que ya se encuentran en el país.
La decisión de Estados Unidos ha generado reacciones encontradas en la comunidad internacional y en la propia Haití. Por un lado, algunos sectores han aplaudido la medida como una forma de evitar un mayor caos y de facilitar la transición democrática. Por otro lado, otros han criticado la injerencia externa y han recordado los antecedentes históricos de ocupación y explotación que ha sufrido Haití por parte de potencias extranjeras.